Diferencias entre voz hablada y voz cantada
Dra. Montserrat Bonet
Al hablar, la demanda de aire es baja, mientras no se hable en público. Durante la lectura de un mismo texto a intensidades variadas, el análisis de la situación respiratoria resulta bien distinto de si se habla de forma espontánea. Al leer a intensidad normal durante 60 segundos, se acostumbra a inspirar 10 veces, se usa un volumen máximo del 68% de la capacidad vital y mínimo de hasta un 10%; al leer fuerte, como si fuera delante de público, se usa el 90% de la capacidad vital y se respira un mínimo de 16 veces; y si se habla espontáneamente durante un minuto se usa un máximo de 55% de la capacidad vital y un mínimo del 5% inspirando unas 9 veces.
Una misma persona puede usar variadas presiones, flujos de aire o volúmenes pulmonares dependiendo de la tarea vocal que realice. Para respirar en reposo es suficiente un pequeño volumen de aire. Al conversar aumenta algo, pero se necesitan altos volúmenes al hablar en público o al cantar. Respecto a la presión subglótica, fluctúa pocos cm de agua al respirar en reposo, pero durante la fonación existen grandes cambios de presión positiva y negativa. En cuanto al flujo de aire, se consume al cantar y aumentar la intensidad sonora como en un crescendo.
La fonación necesita un control ajustado del mecanismo respiratorio. Pero con poca capacidad respiratoria se puede cantar, siempre que se tome el tiempo suficiente para respirar y no se reclame gran intensidad sonora a la voz. La presión subglótica necesaria para el habla oscila entre 2 y 10 cm de agua, pero al cantar se utilizan hasta 25 cm y al querer cantar muy fuerte puede generar presiones de hasta 70 cm.
El volumen de aire necesario o la capacidad respiratoria también aumenta al cantar, a veces hasta la máxima capacidad vital. Lo que más destaca al cantar, en relación al hablar es la baja frecuencia respiratoria. Así, para decir una frase de 60 segundos, puede respirar sólo 2 o 3 veces, y encima en un corto espacio de décimas de segundo. Algo parecido ocurre al observar las cifras de presión subglótica necesaria para conversar, donde pocos cm. de agua de presión resultan suficientes en comparación a la presión subglótica que es necesario generar si se quiere cantar a toda potencia. Y si nos referimos a las cifras de flujo de aire, en litros por segundo, necesarios para conversar o cantar, el contraste queda claramente a favor del canto .
Fuente
La medicina del canto.

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